GTD (Get Things Done) postvacacional o cómo hacer de tu verano un factor creativo

Se acaban las vacaciones para muchos de nosotros y el timeline de las redes sociales se inunda de mensajes de amigos comentando lo que cuesta volver al tajo. También están aquellos que siempre son optimistas y auguran que lo mejor del año aún está por llegar.

Personalmente admiro sobremanera el espíritu wonderful, pero me queda justo, como unos zapatos bonitos de una talla menos con los que realmente cuesta caminar. Tampoco me gusta la queja. No hay más que echar un vistazo a los datos del paro para darse cuenta que no es tan malo que haya un trabajo esperándote cuando guardes las maletas.

Sea como sea, lo cierto es que las vacaciones son periodos donde el estado de la mente cambia de forma radical. Tus pensamientos son más suaves y relajados y tienes el foco puesto en tu bienestar. Coleccionas momentos agradables de forma secuencial y si sabes gestionar tu ocio, llenas tu experiencia con horas exquisitas que te cargan las pilas durante meses.

Es muy probable que conectes con tu parte más aspiracional, dándote cuenta de lo que quieres eliminar de tu vida y aquellas cosas que te gustaría poder alcanzar. Visualizas tu futuro, sueñas, descubres, tomas algunas decisiones e identificas nuevos objetivos tanto profesionales como personales. ¿Por qué olvidar todo ese flujo de pensamiento?

Del síndrome postvacacional al GTD postvacacional

Llevar todas esas nuevas ideas a un nivel realmente ejecutable es la mejor inmunidad contra cualquier síndrome postvacacional. Suponiendo que exista realmente. Porque a veces creo que pasa como el jet lag, que tiene mucho que ver con la clase turista, porque cuando viajas en Business, casi ni te enteras.

Pero volvamos a las vacaciones. Volvamos a poner la atención en todos esos pensamientos y sentimientos que has tenido sobre como tener una vida más satisfactoria. Es aquí donde llega mi propuesta: El GTD postvacacional.

Creada por David Allen, GTD (Get Things Done) es una de las mejores metodologías de productividad que he conocido y ha conquistado a millones de profesionales de todo el mundo. 5 pasos tan sencillos como eficaces que te sugiero poder aplicar a todas las facetas de la vida.

Cómo organizar tu GTD postvacacional para ser más creativo

  1. Captura: Recopila los momentos esenciales de tu verano y las principales ideas que hayas tenido durante tus vacaciones. Usa Evernote, Omnifocus o cualquier aplicación que se pueda integrar con la metodología GTD en tu smarphone o tablet. Crea un inbox con todas esas experiencias en el formato que tengas a mano: Música, nota de voz, fotografías, texto, video… Se trata de crear una especie de cuaderno de vacaciones digital.
  1. Procesa: Es hora de pensar qué quieres hacer con todo lo que has vivido y cómo mantener la esencia de esa experiencia a partir de ahora mediante la creación de “tareas” similares. Si hiciste un viaje genial, tradúcelo en organizar otra escapada similar en algún puente (aunque tengas menos presupuesto, siempre puedes hacer un combinado con BlaBla Car y Airbnb). Si fuiste a un festival increíble, crea la tarea de añadir las canciones que más te gustaron a tu playlist. Los ejemplos son innumerables, desde lo más sencillo a lo más complejo. Se trata de mantener y perseguir aquello con lo que pudiste conectar en vacaciones y que te hizo sentir bien. No tiene que pasar un año para que puedas volver a disfrutar algo parecido.

Algunas acciones serán sencillas, otras no. Si te diste cuenta de que quieres cambiar de trabajo, crea un “proyecto” en la aplicación, pues requerirá de varias acciones para su consecución. En “proyecto”, crea la lista de cosas que puedes hacer para conseguirlo. Desde presentar tu currículo en la empresa de un amigo, hasta buscar un curso de formación nuevo o crearte una marca personal.

  1. Organiza: En este punto tienes dos opciones. Pasar la tarea directamente a “agenda” o a “próximas acciones”. La diferencia es que en “agenda” tendrás que asignarle un día y una hora para ejecutarla y en “próximas acciones” quedan a la espera de que la puedas “calendarizar”. De todas formas, comienza ya a asignarle un contexto: casa, oficina, tablet… Luego, utilizando estos filtros, aparecerán las tareas asociadas y te será mucho más fácil realizarlas en el contexto.

Puedes jugar una carta más si quieres seguir con GTD: la carpeta “algún día”. Se trata de una lista de tareas sin prioridad. Serán ejecutables más a largo plazo. Si has pensado que quizás te gustaría escribir un libro o tener un huerto o vivir en otra ciudad, éste es el lugar donde debes colocar tus proyectos no inmediatos. Pero no sirve que dejes aquí todos los sueños y aspiraciones con las que has entrado en contacto este verano. ¿No es eso lo que sueles hacer todos los años?

  1. Revisa: David Allen, el creador de GTD, hace mucho hincapié en la revisión semanal. Incluso tus objetivos vitales deben de supervisarse y ver si han cambiado en el curso de la semana donde habrán entrado muchas nuevas tareas que te quizás te hayan hecho cambiar de opinión o definir mejor tus prioridades. Revisa tus notas, tus listas, tu agenda y tu inbox, tachando aquello que hayas concluido. Mueve las tareas de “próximas acciones” a “agenda” y dale vida también a las de “algún día”.
  1. Haz: Solo tienes que ponerte manos a la obra. La metodología GTD propone cuatro criterios en esta fase:
  • Prioridad: En función de la importancia de otras acciones, pero también de la capacidad que tenga la tarea para hacerte sentir bien.
  • El contexto: El lugar donde la tarea debe ejecutarse y si te encuentras o no en él.
  • Tu nivel de energía: Depende de la hora del día. Siempre mejor por la mañana. Pero también se tiene en cuenta la naturaleza de la tarea, aunque tratándose de cosas que te motivan, no debes de percibirlas como una tarea mecánica.
  • Tiempo: Algunas de las mejores ideas que hayas tenido en verano pueden llegar a hacerse realidad sin tan solo les dedicas 5 minutos al día.

En definitiva, es importante tener claro que productividad y bienestar son un tándem ganador y que saber sacarle el máximo partido a todo lo que te inspira y te hace sentir bien no solo mejorará tu productividad personal, sino que te hará ser más creativo.

Tengo un amigo que es un gran mago y un día me habló de la importancia del “efecto cometa” en su trabajo. Me contó como la cola de un cometa, que en realidad es solo polvo y gas, hace que la bola de luz sea mucho más visible de lo que parece durante varios miles de kilómetros de longitud. De eso he tratado de hablarte. No de magia, claro. Sino de hacer que el verano que ya ha pasado no se vaya sin dejar en ti su rastro extraordinario. Si lo intentas, no dejes de contarme cómo te fue. ¡Hasta pronto!

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Redactora publicitaria. Desarrollo estrategias y conceptos creativos 360º para marcas y empresas. Estoy especializada en Marketing de contenidos y Comunicación Digital.